A nadie le gusta sentir el “gusanito” de estar siendo engañado. Y lo peor es tener que lidiar con eso por días o meses enteros. Y eso no es vida, es hora de que consideres si necesitas un cambio.

Si sospechas que te están mintiendo lo mejor es afrontarlo de una vez y buscar una respuesta. Si tratas de “leer” las señales que él o ella te dan, te puedes acercar a averiguar qué está sucediendo. Obviamente no es fácil que una persona decida sincerarse así nada más, y es por eso que aquí te comparto las 3 señales que puedes utilizar para saberlo en esas situaciones difíciles.

Pase lo que pase no debes obligar a una persona a hacer o decir algo que no quiere, incluso si sientes que mereces una respuesta. Es importante que recuerdes que no tienes que estar en una relación que no te da seguridad, y aún más importante es recordar que no es tu obligación estar averiguando. Lo que sí debes hacer es tener dignidad, ponerle un alto a la relación y tener la fuerza de voluntad de dejar lo que no te conviene.

Observa las siguientes señales y aprende a leerlas para obtener tu respuesta:

1 – Si se enoja o se altera cuando tratan el tema: Así como el obvio nerviosismo son señales claras de que esto le ocasiona tensión. Ojo, porque es una mala señal, contestarte no debería ser nada fuera de lo normal a menos que esté ocultando algo. Claro que si preguntas 99 veces la #100 va a ser bastante molesta, si este es el caso busca otra señal.

2 – Si te repite lo que ya te contestó de manera como “ensayada”: Es señal de que se puso a pensar una historia antes de contestar, obviamente para ocultar algo. Va a tratar de apegarse esa historia y es así como comienzan a surgir las inconsistencias.

3 – Lenguaje corporal incongruente: Pueden ser muchas cosas las que comunique de manera no verbal, pero lo más común es que desvíe la mirada o dirija el cuerpo hacia otra dirección. Incluso hay quien mira directo a los ojos cuando miente con la intención de tener credibilidad. Parpadear mucho y tocarse la cara también son signos de estar mintiendo.

Debes observar con atención estas señales y tener la paciencia de escuchar para resolver las cosas.

Al final hay que tener en cuenta dos reglas de oro:

Nunca hagas lo que no quieres que te hagan a ti.

Y segundo: ten el valor de afrontar cuando algo tenga que llegar a su fin.

Yo sé que no es nada fácil, estar con una persona que miente no es nada sano, sin embargo no siempre se está listo para un cambio. Si este es tu caso ponte a pensar qué va a suceder una vez que tengas una respuesta, porque el gusanito no te va a dejar fácilmente.

Lo que yo te recomiendo es tomarlo con calma y aclararle que una relación con mentiras no va a seguir de ese modo. Marca tus límites y deja en claro que no vas a tolerar eso. Si comienzas a mentir con la intención de “quedar a mano” haciendo lo mismo sólo vas a estar cavando tu propia tumba.

Recibe un abrazo de mi parte y mucha suerte.

Gerry Sánchez.